LA MENTE ES LO QUE EL CEREBRO HACE

extracción cerebro

Los antiguos egipcios no tenían muy buena opinión de la materia encefálica y, cuando sus gobernantes fallecían, la extraían a cucharadas por la nariz antes de rellenar el cráneo con vendas. Ellos creían que la conciencia residía en el corazón, opinión compartida por Aristoteles y una larga lista de pensadores medievales. Incluso cuando el consenso de la localización del pensamiento se desplazó hacia la cabeza, no se atribuyó el merito al cerebro, sino a los espacios vacíos de su interior. En 1662 el filosofo Henry More expresó su desprecio por este órgano diciendo que no tenia “más capacidad de pensamiento que un trozo de sebo”

Y hoy en dia aun se alimenta la creencia popular de la mente como entidad mágica y trascendente.

Thomas Willis, contemporáneo de Descartes y calificado a menudo como padre de la neurología, fue el primero en sugerir que el cerebro no solo era la sede de la mente, sino que sus diferentes partes daban lugar a funciones cognitivas especificas.

Cada vez resulta mas evidente que las funciones cognitivas no se pueden adscribir a puntos del cerebro como si fueran chinchetas en un mapa. Una tarea mental puede requerir una complicada red de circuitos que interactúen con otras redes del cerebro, no como las piezas de una maquina, sino como los instrumentos de una orquesta sinfónica, capaces de combinar timbre, volumen y resonancia para crear un determinado efecto musical.

Vamos a meternos dentro de nuestro cerebro y ver que pasa ante diferentes estímulos.

aracnofobia

¿Te dan miedo las arañas? Entonces, cuando una de ellas entra en tu campo visual, sientes un destello de temor, visceral y… rápido!!!, a penas una fracción de segundo, según los neurólogos.

“Mirar un objeto puede parecer simple, pero el cerebro tiene que procesar información muy compleja en paralelo” (Jacopo Annese, neurólogo)

Antes se decía que el cerebro es como un ordenador, pero es algo más parecido al funcionamiento de internet, las imágenes se descomponen y luego se recomponen.

Volvamos a tomar como ejemplo nuestra temida araña:

Desde la retina, la imagen de la araña viaja a través del nervio ocular hacia la corteza visual, donde se forma un mapa de la imagen.

Todos sus componentes (color, forma, orientación) se separan y se procesan en el lóbulo temporal. Es allí donde se genera la figura del objeto.

El campo visual frontal sigue la posición de la araña, dirigiendo los movimientos oculares y la atención. La corteza parietal tambien recibe datos de la corteza visual y a su vez, suministra datos sobre la posición del bicho. Esta información se utilizará para planificar una acción al respecto.

En el hipocampo almacenamos los recuerdos y los contenidos emotivos, cruciales para tomar decisiones. Al igual que el servidor de una red informática, junta la información obtenida de la corteza visual con datos procedentes de otros sentidos, además de recuerdos almacenados. La unión de todos estos datos dan como resultado el pleno reconocimiento de la araña.

Antes de que las áreas visuales confirmen su identidad, la amígdala recibe una primera y cruda impresión de la araña. Esto es lo que llamamos “susto”, una reacción automática e temor. Justo una fracción de segundo después, la corteza visual, la temporal y el hipocampo nos envían información sobre la araña, confirmando la reacción.

Pero vamos a seguir hablando de estas complejas zonas de nuestro cerebro.

areas cerebrales

El hipocampo es básico para muchas funciones de la memoria y el aprendizaje, tambien procesa las relaciones espaciales en el entorno. Un estudio realizado por científicos del Universsity College de Londres reveló que los taxistas presentan un engrosamiento de la parte posterior del hipocampo. Esto pone en tela de juicio el concepto de que el cerebro humano adulto no puede crecer.

Pero ¿pueden crecer otras partes del cerebro? Pues según un estudio alemán, el aprendizaje de juegos malabares durante 3 meses dio como resultado un aumento de la sustancia gris en dos areas involucradas en las actividades visual y motora. Cuando los sujetos dejaron de practicar, estas areas volvieron a su tamaño original. Ni el estudio de los taxistas ni el de los malabaristas pudo establecer si el aumento del volumen cerebral se debía a la reorganización de los circuitos existentes, a un mayor numero de conexiones neuronales o al nacimiento de nuevas neuronas, una idea que hasta hace poco se consideraba descabellada. Sin embargo en 1998 Fred H. Gauge demostró que en el hipocampo adulto pueden crecer nuevas células. Gage cree que las células madre pueden existir en otras partes del cerebro. Esto podría ofrecer esperanzas para el tratamiento del Alzeimer, el Parkinson u otras afecciones degenerativas del cerebro.

Pero, ¿qué más se cuece en nuestro cerebro?  Hace mas de 40 años el psicólogo Paul Ekman mostro a una tribu de Nueva Guinea varias fotografías de caras occidentales expresando diferentes emociones. Nunca habían visto rostros occidentales pero no les fue difícil reconocer las expresiones de ira, alegría, miedo, tristeza, asco o sorpresa. Este estudio demuestra que la expresión facial de las emociones es universal, una idea que ya propuso Darwin.

emociones

Estas emociones son universales y algunos factores que las desencadenan también lo son, por ejemplo, la invasión repentina del campo visual (lo que antes hablábamos de la araña) nos induce a una reacción innata de miedo. Pero la mayoría de los desencadenantes emocionales son adquiridos. El olor a heno suscitará diferentes emociones en una persona que haya pasado unas agradables vacaciones en una granja y en otra que trabaje de sol a sol en el campo.

De todas formas siempre podemos aprender a manejar nuestras emociones conociendo los desencadenantes que las provocan.

El entorno en el que el ser humano vivía en épocas prehistóricas configuró nuestros cerebros. Por aquella época vivíamos rodeados de peligros: serpientes, fieras, aves rapaces,… los que se retiraban a tiempo sobrevivían, sin embargo, los que se paraban a pensárselo dos veces, no vivieron lo suficiente para contarlo.

Es posible que la reacción de miedo este impresa en el cerebro por selección natural, sin embargo ciertos experimentos han demostrado que los monos criados en laboratorio y que nunca han visto una serpiente en su ámbito natural se asustan muy poco ante la visión de un ofidio, al igual que pasaría con niños muy pequeños.

miedo a serpientes

Entonces podemos preguntarnos: ¿El miedo a las serpientes es parte de nuestra naturaleza o producto de nuestra educación?

En el experimento hecho con los monos, los de laboratorio que previamente no tenían miedo a las serpientes, empezaron a dar muestras de temor después de ver la reacción de sus primos nacidos en libertad, tanto en vivo como en película. Pero al manipular los vídeos para dar a entender que los monos nacidos en libertad tenían miedo a las flores, los de laboratorio no prestaron ninguna atención. Esto nos da a entender que hay una predisposición innata a temer los fenómenos naturales que pueden dañarnos, pero no hay nada en contra de los que no pueden hacernos daño. Pero esta predisposición requiere de una experiencia social para activarse.

Los circuitos neuronales del miedo se encuentran en una pequeña estructura con forma de almendra llamada amígdala, que traduce en acción la percepción del peligro a través de dos vías:

Por un lado recibe multitud de datos filtrados y detallados desde las regiones corticales superiores, dando prioridad al procesamiento del miedo y otros estímulos emocionales antes que a una información menos urgente. Por ejemplo, si vamos conduciendo y escuchando la radio, y el vehículo de delante frena, nuestra atención se desviará al instante de lo que vayamos escuchando para llevar nuestro pie al pedal de freno.

Otra via más veloz envía datos sensoriales sin procesar a través de las regiones subcorticales directamente a la amígdala, sin pasar por la corteza cerebral. Es decir, si el coche que va delante da un frenazo muy brusco, esta segunda vía hará que pisemos el freno a fondo, antes incluso de que la información llegue a las regiones corticales, que es donde nuestras acciones se vuelven conscientes.

Los milisegundos que median entre estos dos tipos de reacción pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

Y, ¿qué ocurre cuando no contamos con todos nuestros sentidos para mandar información a nuestros cerebros?

Se demostró a principio de los 90 que cuando los adultos ciegos aprenden a leer braille, la región de la corteza somatosensorial (la que rige el tacto) que responde a la información procedente del dedo lector, aumenta de tamaño.  En 1996 se descubrió que la información procedente de este dedo, no solo activaba este área, si no también partes de la corteza visual.

braille

¿Tienen los ciegos nuevas conexiones nerviosas que ocuparían el terreno neuronal que la falta de información procedente de los ojos habría dejado vacante?

Para probar esta hipótesis se realizó un experimento vendando los ojos de gente vidente durante cinco días. A los dos días se mostró actividad en la corteza visual cuando los sujetos realizaban tareas con los dedos, e incluso al escuchar música o palabras. Y al cabo de pocas horas sin la venda, la corteza visual volvia a responder únicamente a la información recibida por los ojos.

Esto podría explicarse, al igual que la reacción de miedo, que es innata pero que se ha de activar. Las conexiones entre estos sentidos y la corteza visual podrían estar presentes desde el principio, pero en desuso mientras los ojos cumplan esa función.

Y ya por ultimo, ¿como podemos dominar y controlar nuestras emociones?

Para concentrar la mente y aumentar la conciencia del “yo”, los budistas usan estrictas técnicas de entrenamiento para alejar las emociones destructivas y guiar su mente hacia una disposición emocional mas compasiva y feliz.

¿Puede la meditación cambiar la mente, en sentido literal?

Los neurocientificos llevan años estudiando la actividad cerebral de los monjes tibetanos, tanto en estado meditativo como en estado normal. Previamente se habia demostrado que las personas proclives a dejarse llevar por las emociones negativas presentaban una pauta de actividad en ciertas regiones de la corteza prefrontal derecha. Los que tenían temperamentos mas positivos, registraban su actividad en el lado izquierdo.

meditación

Al hacer el experimento en un lama de edad avanzada y con gran experiencia en meditación, su actividad cerebral resulto estar mucho mas a la izquierda q la de cualquier otro sujeto sometido al experimento. Según los parámetros de este estudio, el lama parecía ser el hombre más feliz del mundo.

Este experimento se realizó tambien con varios voluntarios de una empresa. Algunos recibieron un curso de técnicas de meditación de ocho semanas, otros no. Al terminar el estudio, los que habían recibido el curso presentaban un desplazamiento de la actividad cerebral hacia la izquierda de la corteza frontal, el lado “feliz”.

Como dice el propio Dalai Lama “No es necesario convertirse al budismo. Todos tenemos el potencial de llevar una vida apacible y plena”.

PODÉIS ESCUCHAR EL AUDIO AQUÍ:
http://www.ivoox.com/candil-insolito-1x11_md_1236539_1.mp3″ Ir a descargar

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