Barcelona, misterios y leyendas

La fuente de Canaletas

Canaletas

“Si bebeu aigua de la Font de Canaletas sempre més sereu uns enamorats de Barcelona i per lluny que us n’aneu tornareu sempre” Así reza la placa que el alcalde Pascual Maragall inauguró en 1986 y que explica la leyenda. “Si bebéis agua de la Fuente de Canaletas siempre seréis unos enamorados de Barcelona y por lejos que os vayáis volveréis siempre”

 

 

¿De dónde viene la tradición de celebrar las victorias del FC Barcelona en la Rambla de Canaletas?

Pues tiene su origen en las oficinas del desaparecido periódico ‘La Rambla’, que tenia por costumbre escribir las noticias de última hora en una pizarra situada en la calle, los curiosos se paraban a leerlos y si les interesaban lo suficiente compraban el periódico.

Junto a la fuente de Canaletas se edificó un quiosco que fue el lugar preferido de los aficionados del fútbol para hacer las tertulias, en este quiosco se ponían los resultados de los partidos. Todo el mundo sabía que una vez terminado el partido en el campo de las Corts, las discusiones continuaban en Canaletas, y de ahí que los forofos culés se sigan congregando en el mismo lugar para celebrar sus victorias.

El fantasma de Canaletas

Las murallas medievales que rodeaban la antigua Barcelona descendían por lo que ahora es la acera izquierda de La Rambla, que en aquella época era una riera.

En la confluencia con Plaza de Cataluña, se encontraba el antiguo portal de San Sever y sus torres, llamadas de Canaletes, fueron las que dieron nombre a este tramo del paseo y a su fuente, la cual era muy concurrida en la época en la que no había agua corriente en las casas, convencidos los vecinos de que en ella se bebía agua pura de Moncada, sin la mezcla que se dijo que se hacía con la de las demás fuentes, la prefirieron a toda otra y beber un vaso de Canaletas era para muchos el único objetivo final de una caminata.

 En 1536 se construyó un edificio destinado a acoger la enseñanza superior., fue la primera universidad que tuvo Barcelona. Estaba adosado a la muralla, cerca de una de las torres de Canaletas. Su fachada era muy sencilla, destacaba en ella un escudo (ahora en el edificio nuevo) y una estatua de San Lluc. En este edificio se cursaron estudios universitarios desde 1554 hasta el 1717, cuando el Decreto de Nueva Planta clausuró los estudios superiores en la ciudad. El edificio se mantendría en pie como caserna de artillería y las torres fueron una prisión militar donde fueron confinados el escritor Jovellanos, el general Lacy y el cronista Feliu de la Penya, En el patio del edificio destacaba una fuente que se mantuvo al desaparecer el edificio, es la popular fuente de Canaletas.

La fuente actual se inauguró en 1860.

Pero a mediados del siglo pasado se empezó a decir que a la tarde-noche se dejaba ver un espectro envuelto en un sudario que, tapado con una larga capa negra, paseaba lentamente por la zona. Una noche tuvo el atrevimiento de dirigirle la palabra a unas chicas que llenaban sus cantaros en la fuente. Estas se asustaron tanto que no salieron de su casa en varios días.

fuente de canaletas

Las autoridades y los vecinos decidieron encararse con el fantasma, pero no fue necesario porque desapareció tal como apareció y nunca más se supo de el.

Tal vez este aparecido fue una victima del agua encantada de la fuente, de la cual se dice que quien de ella beba nunca podrá abandonar la ciudad. Ni vivo … ni muerto.

fuente_canaletas_Barcelona

La calle Tallers: el misterio de los cordeleros y los carniceros

calle tallers

Siempre se ha asociado el nombre de esta calle a la de los gremios u oficios, es decir , talleres de artesanos. Pero la palabra “tallers” se refiere a aquellos que se dedican a cortar. Éstos no sólo se establecieron fuera de las murallas por motivos higiénicos aprovechando el agua corriente que entonces bajaba por la Rambla, cuando todavía ejercía como rambla o torrente, si no que además, al igual que los cordeleros , eran estigmatizados como un colectivo proscrito. Tenemos que pensar la importancia que tenía entonces el simbolismo de los oficios, y los carniceros de hecho, eran personas que se ganaban la vida quitando vidas diariamente. Por otra parte, el carnicero real, el elegido para servir al Rey cuando éste estaba presente en la ciudad, cargaba también con la responsabilidad de encargarse de las sentencias capitales en caso de ausencia del verdugo, llevando a cabo esta tarea con un hacha especial que el gremio poseía.

Barcelona tuvo durante siglos tres grupos sociales marginados; judíos y gitanos fueron a parar a la “isleta del Raval” y al “call” respectivamente. Pero hubo otro grupo menos conocido que sufrió idéntica marginación: los cordeleros.

Desde lo más profundo de la edad media los cordeleros eran objeto de todo tipo de discriminaciones: se decía que tenían cola, los domingos les sangraba el ombligo, de sus escupitajos nacían abundantes gusanos, se les achacaba incompetencia profesional, practicaban artes mágicas y hechicería… tan solo esta última característica parece cierta.

Los cordeleros eran trashumantes; tenían que buscar su materia prima allí donde la hubiera y esto les implicaba ausentarse de su domicilio buena parte del año. Aun cuando el cáñamo que se cultivaba en las zonas situadas más allá del actual Arco del Triunfo, en Glorias y La Llacuna, no era el cannabis alucinógeno, dormir cerca de los campos implicaba un cierto grado de intoxicación al respirar los efluvios que despedían las plantas. Esto les sumía en una especie de sueño hipnótico en el cual creían dotarse de capacidades de videncia.

Fue así como ganaron fama de brujos. Por lo demás las cuerdas fabricadas en Barcelona tenían fama en todo el Mediterráneo; sin embargo los cordeleros se ganaron a pulso su marginación al fabricar también las cuerdas para los ahorcamientos. Para los familiares de los ajusticiados los cordeleros eran los responsables de la horrenda muerte de sus deudos. Para el pueblo, en general, existían rumores de que los cordeleros recibían enormes sumas de dinero a cambio de fabricar cuerdas que se rompieran en el curso de las ejecuciones. Si esto ocurría los reos eran perdonados…

Barcelona en la antiguedad. El carrer de Tallers quedaba justo en la zona de fuera de la muralla. La imagen muestra lo que es El Raval.

Barcelona en la antiguedad. El carrer de Tallers quedaba justo en la zona de fuera de la muralla. La imagen muestra lo que es El Raval.

 Durante siglos no se les permitía vivir dentro del recinto amurallado y solamente sus mujeres entraban en la ciudad para vender su mercadería; debían abandonar el recinto al caer la noche.

En el nº 72  de esta calle, justo donde ahora se encuentra un pub irlandés , fueron hallados, en un escondrijo, huesos y dos cabelleras rubias de niñas de corta edad. Este piso era uno de los que pertenecieron a Enriqueta Martí, la tristemente célebre, vampira de Barcelona, y de la que hablaremos cuando lleguemos a su domicilio principal en el carrer Ponent (hoy Joaquim Costa)  donde fue detenida.

 pou de la mala dona Tallers

 

 

La Vampira del carrer Ponent

 Enriqueta Martí sembró de horror la Barcelona de 1912. Secuestraba, prostituía y asesinaba a niños para extraerles la sangre, las grasas y el tuétano de los huesos y elaborar pócimas que sus clientes consideraban mágicas.

Tras el delicado nombre de Enriqueta Martí se esconde una de las personalidades criminales más feroces de la historia negra de España. Secuestradora, prostituta, alcahueta, falsificadora, corruptora de menores, pederasta, bruja y asesina son algunas de las actividades que ejerció durante su vida esa mujer a la que el pueblo de Barcelona bautizó como “la Vampira del Carrer Ponent”.

 Eran muchos los niños que a diario desaparecían en las grandes ciudades durante aquellos años y los padres, para amedrentar a sus hijos, para hacerlos más precavidos, les contaban tétricos relatos sobre “el hombre del saco”.

Por aquellos días de febrero de 1912, apenas tres años después de la Semana Trágica, la mayor parte de ciudadanos de Barcelona andaban preocupados por la desaparición de una niña de cinco años llamada Teresita Guitart sobre cuyos detalles y circunstancias se estaba extendiendo ampliamente la prensa.

 La secuestradora fue identificada como Enriqueta Martí Ripollés, de 43 años y con antecedentes. por corrupción de menores.

Había sido detenida en 1909 en su domicilio de la calle de Minerva, donde descubrieron que tenía un prostíbulo de menores de ambos sexos y de edades que iban desde los cinco hasta los 16 años. Con ella había sido detenido un cliente joven que resultó ser hijo de familia distinguida. Enriqueta fue procesada, pero la causa se perdió en los archivos gracias a las influencias ejercidas por una persona muy conocida y muy poderosa de la ciudad.

La vida de Enriqueta Martí estuvo siempre muy relacionada con la prostitución. Ella misma comenzó a ejercerla antes de cumplir 20 años, el día en que se dio cuenta de que siendo criada no se llegaba a ninguna parte.

 A pesar de que no tenía problemas económicos, solía mendigar y acudía, vestida como una pordiosera y acompañada casi siempre de un niño o una niña, a centros de acogida, conventos, parroquias y asilos pidiendo limosna y comida.

Ésta era su ocupación por las mañanas, pero a media tarde salía de su casa elegantemente vestida con sedas y terciopelos y tocada la cabeza con pelucas y sombreros. ¿Qué lugares frecuentaba? ¿A quién visitaba?

Los del juzgado se quedaron atónitos cuando entre aquellas habitaciones sórdidas y malolientes descubrieron un suntuoso salón amueblado con gusto exquisito. El mobiliario, las lámparas, el cortinaje, las butacas y los sofás debían de haber costado una fortuna.

En un armario colgaban dos trajecitos de niño y otros dos de niña; había medias de seda y zapatitos a juego con los trajes. Y también fueron encontrados las pelucas rizadas y los finos trajes de confección que Enriqueta vestía en sus misteriosas salidas.

Un paquete de cartas llamó la atención de los funcionarios. La mayoría estaban escritas en lenguaje cifrado, y abundaban en ellas las contraseñas y las firmas con iniciales. Apareció también una lista, una relación de nombres, que daría mucho que hablar a la opinión pública.

Encontraron sacos con huesos de reducido tamaño que posteriormente se confirmaría que eran de criaturas infantiles. Hasta 30 se contaron entre costillas, clavículas, rótulas.

Tras un armario descubrieron la cabellera rubia de una niña de unos tres años, y la macabra expedición concluyó en una habitación cuya cerradura tuvieron que forzar y en la que aparecieron medio centenar de frascos, rellenos, unos, de sangre coagulada; otros, de grasas, y el resto, con sustancias que fueron enviadas a un laboratorio para su análisis.

 enriqueta marti

No tan sólo el piso de la calle de Poniente fue registrado a fondo, sino también los otros domicilios que Enriqueta había tenido durante los diez últimos años. Y el resultado fue aterrador: en un piso de la calle de Picalqués fue descubierto un falso tabique que ocultaba un hueco en el que aparecieron más huesos, entre ellos varios de manos de niño.

En un piso de la calle de Tallers, en un escondrijo, hallaron huesos y dos cabelleras rubias de niñas de corta edad. En una torre de Sant Feliu de Llobregat aparecieron libros de recetas y nuevos frascos con sustancias desconocidas. Y finalmente, en el patio de una casa de la calle de los Jocs Florals de Sants descubrieron el cráneo de un niño de unos tres años, que todavía presentaba adheridos a la piel algunos cabellos y una serie de huesos que los forenses reconocieron como pertenecientes a tres niños de tres, seis y ocho años. Enriqueta Martí falleció en el patio de la cárcel linchada por sus compañeras presas.

Una de las últimas fotografías tomadas de Martí después de su arresto. 1912

Una de las últimas fotografías tomadas de Martí después de su arresto. 1912

Pócimas y hechizos en C/ del Carmen

carrer del carme

En la confluencia de c/ Picalquers con c/ del Carme existió, a principios del s. XX , una de las tiendas de hechizos mas famosas de Barcelona. Entre su clientela figuraban no solo brujos y nigromantes, si no también médicos y farmacéuticos.

La tienda estaba especializada en excrementos de animales, muy utilizados en la elaboración de remedios y pociones. La caca de gato era muy apreciada. También tenían un buen surtido de huesos de condenados (las falangetas de ahorcados se vendían a muy buen precio como amuletos) , y grasa de manos amputadas que servía para elaborar ungüentos mágicos que curaban la tisis y otras enfermedades terminales, así como para fabricar velas que tenían poderes como por ejemplo para descubrir tesoros ocultos  y mientras estaban encendidas producían un extraño sopor a los que estaban cerca, exceptuando al que la utilizaba. Por este motivo los ladrones utilizaban estas velas para encenderlas en las casas a las que entraban y asegurarse de que, por mucho ruido que hicieran, no serian descubiertos.

Otro producto que despachaban era el ungüento de serpiente, eficaz contra multitud de enfermedades.

unguent serp

Esta tienda desapareció hace muchos años, pero todavía hoy, en la plaza de Canonge Colom hay una paradita donde se puede adquirir, entre otras formulas milagrosas, este famoso ungüento de serpiente que ya forma parte de la historia de la farmacopea catalana.

El Liceo, el teatro maldito

incendio en el Liceo

Se dice que el famoso Liceo de Barcelona es un edificio maldito ya que en este lugar se llevaban a termino las ejecuciones durante la edad media. Antes era un convento trinitario, cuando los franceses a principio del s. XIX derrumbaron el edificio encontraron gran cantidad de monjes emparedados.

La Sociedad Cultural Liceo Filarmónico Dramático Cultural Barcelonés se creó en 1837 con el objetivo de obtener recursos para la milicia nacional.
En 1835 el convento se quemó y quedo totalmente destruido, los monjes muertos se enterraron allí mismo, como era costumbre. Tras estos acontecimientos y con el paso del tiempo, el inmueble se utilizó como almacén para las tropas napoleónicas y después como club político liberal. Cuando ya estaba todo reconstruido, el edificio volvió a ser pasto de las llamas.
Cuando se compró el solar para edificar el Liceo, los rumores hablaban que el lugar estaba maldito. Había pertenecido desde el siglo XVI a un convento de monjas trinitarias descalzas que se dedicaban a curar almas en pena.

Dos de los episodios más conocidos de la historia del Liceo son, sin duda, el incendio de 1861 y el atentado de 1893. Pero poca gente sabe que estas dos tragedias coinciden con las dos primeras profecías de las tres que se hicieron sobre el Liceo cuando todavía era el convento de los Trinitarios.

Quizá el creador del Liceo, el arquitecto Miquel Garriga i Roca, desconocía lo que se hallaba bajo sus pies, en los cimientos; para muchos, las almas de los trinitarios todavía estaban allí y el lugar estaba maldito.
La construcción del nuevo Liceo finalizó el año 1847. Tuvo una época de esplendor, aunque por desgracia duró poco. Catorce años después, en 1861, se volvió a quemar. Como si fuese una pesadilla las gentes insistían en que el lugar estaba maldito para siempre.

La imaginación popular hizo del incendio un misterio, y corrieron los rumores de que se trataba de un castigo divino por haber convertido el convento en un teatro. En los días posteriores a la tragedia se comentaba que, entre las cenizas se había encontrado un papel donde había escrito: “Soy búho y voy solo, si lo volvéis a levantar, lo volveré a quemar”. Todos pensaron que la representación de un baile de Carnaval fue la que reactivó la maldición, pues los trinitarios consideraban todo ello como demoníaco.

Tras un año de reconstrucción, gracias al aporte de los más potentados económicamente, el Liceo volvió a abrir sus puertas en 1862 y continuó con su placida existencia hasta que, treinta y dos años después, se cumplió la segunda profecía.

El 7 de octubre de 1893, un anarquista, Paulino Pallás, arrojó una bomba en un acto terrorista e hirió al capitán general Martinez Campos. Un mes después, otro anarquista, Santiago Salvador, lanzó dos bombas durante la representación de la ópera “Guillermo Tell”. Uno de los artefactos explotó en la fila 13, y causó veinte muertos y más de cincuenta heridos. La segunda bomba cayó en la falda de una señora, también en la fila 13, pero no explotó. La señora Cardellac no se dio cuenta, porque ya estaba muerta.

Pero ya casi en nuestros días, cuando la maldición parecía haberse dormido, en el mes de febrero de 1994, el Liceo volvió a quemarse.

el liceo

Muchos de nosotros todavía recordamos como desde nuestras casas vimos sentados al sofá la retransmisión en directo del incendio del Liceo. Era en el año 1994.Todavía se especula sobre las causas (intencionadas o no) del nuevo incendio.

Yo por si acaso no bajaría la guardia y pararía atención a lo que decía hace años aquel papelito…

“Soy un búho y voy a solas, si lo volvéis a levantar, lo volveré a quemar”…

El campanario maldito de Santa María del Pi

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Antiguamente se creía que el campanario de la iglesia del Pi era frecuentado por el mismo diablo, y para probarlo se mostraba a los incrédulos uno de los escalones de la torre, concretamente el numero cien, en el cual antes había grabado un diablo que parecía bailar sobre la piedra.

El maestro del grabado fue el maestro de obra que acabó el campanario, que no era el mismo que lo comenzó.

Algunos maestros de obra sufrían una maldición que les impedía terminar aquello que habían empezado. Esto mismo le pasaba a este. Tantas veces intentaba terminar la obra, tantas se le derrumbaba al día siguiente. Desesperado decide hacer un trato con el diablo, diciéndole que le daría el alma si le ayudaba.  Lucifer en persona atiende su suplica y le dice que le ayudaría si, llegando al escalón cien, le entregaba su alma.

Firman un contrato y enseguida, el maestro de obras, comprueba que todo lo que antes se le derrumbaba ahora tenía una gran solidez y las obras avanzaban a una gran velocidad. Pero cuando vio que iban llegando al escalón noventa y nueve ordenó que dejaran la obra y siguieran por otro lado.

A partir de este momento la obra volvió a ralentizarse tanto que el hombre murió de viejo habiendo conseguido burlar el pacto con el diablo.

Pero el campanario debía terminarse y un nuevo maestro de obras toma posesión del cargo, y como conocía la historia, no se sabe si como burla al diablo o como tributo a su antecesor, grabo esa imagen del diablo en el escalón numero cien. Pero al diablo no le debió de gustar mucho la broma porque planeó una buena venganza.

Los maestros de obra no suelen sufrir de vértigo, lo que se llamaba “mal de campanario”, pero si alguno lo sufría en algún momento dado, esto es signo inequívoco de que el edificio amenazaba ruina.

Bien, el dia que acabaron la construcción y todos los obreros subieron al punto más alto de la torre para hacer la ultima inspección, el maestro, de repente, se apoya contra una pared pálido como un muerto, con los ojos fuera de las orbitas y los labios temblorosos y confiesa a sus compañeros que veía como todas las casas y los edificios de los alrededores, y hasta las torres de la catedral, se movían como bailando una diabólica danza y que acabarían cayendo sobre la iglesia del Pi y la aplastarían.

Comprendieron los obreros lo que le pasaba, y sin pensarlo dos veces, hicieron lo único que se podía hacer en esta situación para conjurar la maldición: cogieron al maestro de obras y lo tiraron desde el campanario.

Con esto el diablo debió de darse por satisfecho y dejar de rondar por la iglesia, pero no fue así, y de tanto en tanto se manifiesta para que los barceloneses no olviden a quien le deben la construcción de esta torre.

En la fachada de la iglesia hay una lápida con una inscripción pero, que tiene que ver esto con el diablo?

Josep Oriol Mestres, padre del poeta Apel.les Mestres, era el maestro de obras mayor de Barcelona. Los hechos que explica la lápida tuvieron lugar mientras se hacia una procesión por la beatificación de Sant Josep Oriol, enterrado en esta misma iglesia, el cual fue el que contrarrestó la acción del diablo, protegiendo al maestro de morir en la caída. Molesto por la intervención del santo, el diablo decidió intentarlo de nuevo el mismo día de la beatificación y aprovechando que la plaza estaba llena de gente, rompió la cuerda de la gran campana del Pi y la hizo caer en medio de la concurrencia. Por suerte Sant Josep Oriol volvió a intervenir y consiguió desviar la caída allí donde no pudo causar mal.

Entonces el rector de la parroquia consideró que el diablo no tenia derecho a rondar por el templo, aunque fuera en forma de grabado, y hizo que se borrara su figura del escalón.

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Las comadronas del carrer Cecs

No lejos de Santa Maria del Pi, está la calle Cecs (ciegos) de la Boqueria, una calle estrecha que va a desembocar en la calle de la Boquería. Al final de la calle Cecs hay un pequeño ensanchamiento que en tiempos inmemorables fue la plaza de las Comadronas. Las comadronas fueron en la época medieval figuras que tanto generaban veneración como odio por su cercanía en los momentos del parto tanto de la vida como de la muerte. Cuando un parto se preveía complicado, la comadrona encargaba una misa especialmente larga en la que la susodicha rezaba con los brazos en cruz en señal de “penitencia” e indirectamente como forma de hacer pública su fortaleza física ante los momentos difíciles que se pudieran presentar durante los alumbramientos. Muchas de ellas fueron acusadas de brujería, al igual que otras muchas mujeres a las que se les atribuyó la causa de tormentas, hambrunas, epidemias y otras tantas calamidades que de tanto en tanto asolaban a la población.cecs

La casa del Alquimista

En el famoso Call -barrio judío- de Barcelona, donde hoy está el Centro de Interpretación del Call, estaba la casa del alquimista más famoso de los tiempos. Cuenta la leyenda que existía una pareja formada por la chica más guapa de la ciudad -judía- con un chico cristiano. Tras un tiempo de relación, la chica le propuso la idea del matrimonio. Él pensó que no era posible casarse con una judía. Ella rompió la relación. El chico, se sintió despechado y el resentimiento le hizo buscar venganza. Acudió al alquimista en busca de un veneno. El alquimista quiso saber si era para un hombre o una mujer. Al ser para una mujer, preparó el veneno en el interior de la estructura de una flor. El chico quedó con la bella joven para “despedirse”, le dio la flor y la chica murió al llegar a su casa. Cuál fue la sorpresa del alquimista al encontrarse a su joven y bella hija muerta en casa y con los restos de la flor que él mismo había fabricado. El día que su hija murió, entre terribles sufrimientos, el alquimista se dispuso a abandonar por siempre Barcelona, pero antes de partir, conjuró todas las fuerzas del mal y lanzó sobre la casa una terrible maldición, para que nunca nadie pudiera habitarla sin sufrir grandes males y espantosas desgracias. Por la noche, dicen los vecinos, que pueden escucharse lamentos.

casa del alquimista

En el nº 8 del carrer Arc de Sant Ramón del Call, una vieja casa gótica considerada la más antigua de Barcelona.

El Centro de Interpretación del Call está situado en el centro de lo que antiguamente fue la judería. El edificio es la antigua casa del siglo XIV que tradicionalmente o popularmente se ha conocido como la Casa del Alquimista o la Casa del Rabino y es una de las pocas edificaciones que magistralmente se mantienen intactos con ciertos aspectos originarios de la época.

La fuente de Sant Just y la iglesia de Castor y Polux

En la entrada a la Plaça Sant Just, una plaza tranquila y con mucha historia. encontramos una fuente gótica, que se remonta al s.XIV, la leyenda dice que fue creada por Joan Fiveller que cazando por los bosques de Collserola encontró una veta de agua que canalizó hasta ese lugar, cercano a su palacio y que todavía hoy en día sigue funcionando. Fue la primera fuente pública importante de la ciudad y la más antigua de Barcelona. En lo alto de un lateral de la fuente, se puede intuir un halcón atrapando una perdiz en honor a su creador y sus cacerías.

sant just

La fuente daba al primer cementerio cristiano de Barcelona que estaba en la plaza. En 1831, prohibido este tipo de necrópolis dentro de la ciudad, la fuente fue restaurada y se añadió la balaustrada de terracota que tiene encima.

En el lugar que hoy ocupa la iglesia de los santos Just y Pastor, existió antiguamente un templo pagano dedicado a Mitra. El mitraismo era un culto muy bárbaro, practicado principalmente por los legionarios de la Roma Imperial, en el cual los sacrificios humanos eran habituales. Y justamente aquí se alzaba el Pozo de los Sacrificios, donde eran lanzados los cristianos, victimas de este culto.

La profundidad del pozo era tal, que era imposible que ninguno sobreviviera a la caída. Pero la familia de los mártires se las arreglaban para rescatar los cadáveres y darles cristiana sepultura en el mismo fondo del pozo. Para poder llegar habían excavado pasadizos subterráneos.

 Estas galerías secretas acabaron convirtiéndose en verdaderas catacumbas donde los cristianos se reunían también para celebrar los oficios de su religión proscrita.

Al llegar el cristianismo en este lugar se levantó la primera iglesia de la ciudad, que se llamó Templo de los Santos Mártires y delante se hizo el cementerio. Pero el pozo de los sacrificios tuvo que ser tapiado, porque la gente del barrio decía que al caer la noche, al toque de animas, de su interior salían los espectros de los enterrados, que accedían a la superficie por el laberinto de galerías que minaban el subsuelo del cementerio.

Cuenta una tradición que en estas galerías se escondió la imagen de la Virgen de Montserrat durante la invasión sarracena y se cree que la imagen que se venera aquí es la verdadera imagen.

sant just i pastor

Actualmente en esta misma plaza se encuentra la basílica de Sant Just i Pastor, iglesia gótica dedicada a dos niños Just y Pastor, mártires del cristianismo. Algunos autores afirman que el mito de los mártires Just y Pastor es la cristianización de los hermanos Cástor y Pólux.  En el interior son valiosas unas pilas de agua bendita de estilo bizantino provenientes de una antigua capilla visigótica que existió en el lugar y el altar es el mismo utilizado en el antiguo templo pagano.

 Como curiosidad, esta iglesia tenía un curioso privilegio para los ciudadanos de Barcelona mantenido hasta 1995, una persona en peligro de muerte podía testar ante otra persona, que si ésta a su vez, acudía a esta iglesia y en el altar repetía bajo juramento lo dicho por el moribundo, adquiría valor de testamento legal.

La leyenda de la imagen de Santa María del Mar y la resucitada

santa maria del mar

Cuentan que justo antes del toque de queda, no habían apagado aún las luces de la calle Flassaders cuando un par de ladrones entraron en la casa de un viejo vecino conocido por su fama de tacaño.

 Una vez dentro, lo apuñalaron con un cuchillo robaron todo lo que pudieron, dándose a la fuga con el arma del crimen.

En ese mismo momento, un joven fabricante de mantas (el nombre de la calle alude precisamente a este oficio) sintiendo los gritos de su vecino, corrió a ver que había pasado, encontrándolo tendido en el suelo sobre un charco de sangre.

Asustado, volvió a casa e impactado por la escena se quedó parado con la luz encendida sin poder conciliar el sueño.

 Momentos más tarde, pasó por allí la ronda que hacía la vigilancia nocturna y al ver la puerta del viejo abierta entró encontrándose con la escena del crimen: El cuerpo de un hombre sin vida, una balsa de sangre, y unas tijeras de mantas, (que deberían haberle caído del delantal al vecino al intentar socorrerlo)

La luz de la casa del chico estaba encendida en ese preciso momento. Todo lo apuntaba como sospechoso. Ante aquellas evidencias, el hombre fue condenado a pena capital.
Cuando lo llevaban a morir en el Pla de les Forques (actual Plaza Palacio), bajando por la Calle Montcada, el condenado gritaba y lloraba desesperado defendiendo su inocencia.
En ese preciso momento la imagen de la Virgen que se encuentra sobre la entrada del ábside de Santa María del Mar, se volvió hacia la calle Montcada mirando con cara compasiva al condenado y le mantuvo la mirada.

 Ante esto el pueblo se alborotó y el chico fue perdonado. La imagen sigue allí, aun mirando la calle Montcada. No es este el único caso de imágenes milagrosas movedizas, el caso más conocido es el del Cristo de Lepanto de la Catedral.

Una leyenda que corre por Santa María es la que cuenta la historia de una pareja recién casada. Un dia de repente ella se desmalló y unas horas después ya estaba de cuerpo presente en el altar de Santa María, amortajada con su vestido de novia y  con sus joyas preferidas: pulseras, collares y unos estupendos pendientes de brillantes que le habían regalado el día de la boda.

Al oscurecer, los asistentes al velatorio se retiraron y todo quedó en silencio. Pero de pronto se abre una losa del suelo y aparecen dos hombres que, sin dilación le quitan a la muerta los collares, las pulseras… pero con los pendientes se les hacia difícil, asi que optan por arrancárselos de un tirón, y lo hacen con tanta fuerza que arrancan también parte de las orejas del cadáver.

Entonces, lentamente, la difunta se levanta con un lamento, que fue contestado por el grito de terror de los dos ladrones antes de salir a todo trapo de la iglesia.

El dolor de las heridas y la sangre que le caía de los lóbulos, acaban de despertarla, y sin darse cuenta de donde estaba, baja de su féretro y se dirige con paso trémulo hacia su casa.

Allí estaba reunida toda la familia rezando el rosario y se asustan al oír que alguien llama a la puerta a esas horas. El viudo mira por la ventana y ve una sombra blanca resaltando entre la oscuridad de la noche. Aunque la familia le dice que no abra, temiendo que fuera el fantasma de la difunta, el no hace caso y abre la puerta.

La figura vestida de blanco de la mujer se cuela con paso lánguido e inseguro en el interior de la casa. Todos la contemplan aterrorizados, pero el marido toma su mano y nota que su carne esta tibia y que latía llena de vida.

El medico que firmó la defunción constató que no era una resucitada, que probablemente había sufrido un ataque de catalepsia y al arrancarle los pendientes va volver en si.

Pero, aun con estas explicaciones, la gente del barrio siempre le guardó un cierto respeto, y como le faltaban los lóbulos de las orejas y se la reconocía con facilidad, se alejaban cuando la encontraban por la calle y se encomendaban rápidamente a Santa María, patrona de los resucitados.

 puerta del borne

La calavera del puente del obispo

El puente del Obispo (Pont del Bisbe) es un puente de estilo neogótico construido en 1928 por Joan Rubió i Bellver. La decoración se inspira en las formas del gótico flamígero. A pesar de su modernidad, constituye una de las estampas más populares y uno de los elementos más fotografiados del Barrio Gótico barcelonés que une el Palau de la Generalitat con la Casa dels Canonges. Una leyenda dice que si miramos la calavera que hay justo en el centro de la parte inferior del puente, nos traerá mala suerte.  Pero  para romper ese maleficio tendremos que esperar a otro punto de nuestra ruta, algo más adelante.

calavera del pont del bisbe

La tradición atribuye el siguiente origen a las gárgolas de la calle del Obispo (del Bisbe) de Barcelona: Antiguamente, cuando salía el Santísimo Sacramento durante la procesión  que se celebraba el día del Corpus Christi, todas las brujas y malos espíritus de los alrededores de la catedral gritaban, maldecían, y se burlaban de la Sagrada Forma. Como castigo, fueron convertidos en piedra, y muchos de ellos fueron condenados a estar dispuestos alrededor de la catedral, y a tener que ver eternamente el triunfo del Santísimo Sacramento. Por ello en la calle del Obispo (del Bisbe) hay tantas gárgolas que representan figuras extrañas y rostros horrendos. En realidad, las gárgolas de aspecto feroz son características de la arquitectura gótica en general, y funcionan como desagües.

 gargola

La plaza del Rey

Ya hemos llegado a la Plaça del Rei. Esta plaza fue el lugar donde se hallaba el Palacio Real Mayor, la residencia de los condes de Barcelona, que fuera casa oficial de los reyes de Aragón y donde los Reyes Católicos recibieron a Colón en 1493 para escuchar de boca del navegante genovés las noticias sobre las bellezas de un mundo insospechado ubicado al otro lado del mar. En una de las esquinas de esta plaza cerrada están las viejas escalinatas del siglo XI que llevan hacia dos puertas: el de la derecha es la de la CAPELLA REIAL DE SANTA AGATA (de 1302) la cual tiene dentro un retablo de 1466 y es una de las zonas mejor conservadas del palacio; y el de la izquierda es la entrada al SALON DEL TINELL (de 1362); ambos edificios yacen sobre los cimientos de la antigua ciudad romana y hoy forman parte del Museo de Historia de Barcelona trasladado a aquí en 1931. donde se encuentra el Saló del Tinell.

plaza del rey

La plaza hizo de mercado durante mucho tiempo hasta que un día el rey se cansó y decidió que no se haría más en esa zona, dado el jaleo que se organizaba a diario que no le permitía dormir. En esta misma plaza vivía el verdugo. La función del verdugo era muy dura, y nadie quería ejercer esa profesión. Durante un tiempo, se dejaba en una esquina un saquito de dinero con las herramientas de la ejecución, y algún voluntario se llevaba el paquete y comparecía al día siguiente para ejecutar su tarea. Se empezaron a dar ocasiones en que no aparecía nadie, pues ser verdugo era objeto de rechazo. En ese momento se nombraron a los carniceros, verdugos oficiales, pues eran expertos en el manejo de las herramientas necesarias para una ejecución. El gremio, después de sufrir algún que otro suicidio en negativa a la ejecución, decidieron que ellos no iban a proceder nunca más a tal efecto. Por lo que finalmente se tuvo que crear un puesto oficial para este personaje, que trabajaría como funcionario real y con algunos beneficios adicionales, entre ellos, se le cedería una casita adjunta a la capilla de Santa Ágata y los restos y despojos de las personas ejecutadas, que posteriormente podía vender. En este sentido eran muy preciados los zapatos de los ejecutados, pues se decía que si se ponían en la entrada protegían la casa de los malos espíritus.

En un oscuro subterráneo de este palacio existía un laboratorio de alquimia en el que, el rey Joan I pasaba muchas horas dedicándose a la astrología, la brujería y las artes mágicas . En aquellos tiempos este tipo de practicas eran muy habituales entre la gente de linaje , es decir que no fue el único nigromante que pasó por este edificio.

A principios del s. XV vino a vivir al palacio el infante Enrique de Aragón, marques de Villena y ultimo descendiente de la casa condal de Barcelona. Como su antepasado, dedicaba sus horas de ocio al estudio de ciencias prohibidas por los estamentos religiosos. Escribió muchas obras sobre astrología, alquimia y magia, esto le valió ser tildado de hechicero, mago y nigromante y se habla incluso de un presunto pacto con el diablo, al que burló en el momento de su muerte en el Alcázar de Toledo.

(leyenda del marques de Villena y la cueva de Salamanca: Según la leyenda el numero de alumnos era siempre siete, numero con implicaciones místicas. Los alumnos debían pagar por las clases recibidas. El método era peculiar, se sorteaba que alumno debía pagar por todos, si al que le tocaba no podía pagar debía permanecer encerrado en la cueva.
Un año quien perdió el sorteo y debía pagar las clases a todos sus compañeros fue el Marques de Villena, Enrique de Aragón. este se encontraba en la ciudad como estudiante en la Universidad. Cuando tuvo que pagar se encontró en la situación de no tener dinero para pagar, por lo que fue encerrado en la cueva.  El joven Enrique no se resignó a su destino e ideó un plan para poder escapar. Para ello se ocultó en el interior de una tinaja, la cual estaba tapada de diversos objetos que se habían ido acumulando. Al ocultarse en la tinaja procuró que los objetos quedaran tal y como estaban para no ser descubierto. Cuando el maestro regresó a la sacristía y se la encontró vacía marchó rápidamente dejando la puerta abierta, la situación fue aprovechada por el futuro marques para escapar a la iglesia donde se ocultó. En el interior de la iglesia permaneció oculto toda la noche hasta que cuando se abrieron sus puertas y pudo escapar del recinto. El diablo en ese momento lo vio salir pero lo único que llegó a atrapar fue a su sombra, por lo cual, el marques desde aquel día, curiosamente, nunca volvió a proyectar sombra alguna.)

Las paredes mágicas del Tinell

El edificio del Tinell tiene su entrada por el nº 9 de la plaza del Rey. Si se observa con atención al lado de una de las ventanas románicas se puede ver el escudo de una de las instituciones más sanguinarias y que peor fama han dado a la iglesia católica: el Tribunal de la Santa Inquisición.

En Barcelona, el Santo Oficio estaba formado por los frailes dominicos del convento de Santa Catalina, y se dice que existía entre este edificio y el Tinell un pasadizo subterráneo.

Lo más fabuloso del Salón del Tinell es la tradición que afirma que sus muros no resisten las mentiras.

Esta singular edificación rodeada de gruesos muros cerraba herméticamente la llamada Sala de Tormentos, (donde se encontraban los instrumentos con los cuales los inquisidores torturaban a los procesados), aislándola del exterior para que no se pudieran sentir los gritos de agonía de los procesados.

El Santo Tribunal sacó un buen partido de la tradición mágica que decía que si el acusado mentía durante el interrogatorio, las piedras del techo se movían amenazadoras, y si persistía en sus falsedades podrían llegar a caerles encima.

casa escudo inquisicion

La casa de la Ardiaca

Muchos son los que cada día tocan la tortuga que sube en el buzón de la Casa de l’Ardiaca. Dicen que si la tocamos tendremos garantizada la buena suerte y además aquí nos podemos deshacer de la mala suerte que nos viene de haber mirado la calavera del Pont del Bisbe Sólo tenemos que fijarnos que la  tortuga tiene casi borradas las líneas características de su caparazón ya que las manos de las personas que buscan fortuna las han desgastado.

El buzón donde sube la tortuga es uno de los elementos curiosos de nuestra ciudad y está íntimamente ligado a la historia del edificio donde se encuentra. La Casa de l’Ardiaca, el actual Archivo Histórico de la Ciudad, fue la  residencia de uno de los religiosos que gobiernan la ciudad. El archidiácono es una especie de “segundo obispo”, una verdadera autoridad de la diócesis. En época renacentista la residencia fue considerablemente enriquecida cuando la ocupaba el arcediano Lluís Desplà, a él debemos la magnífica portada plateresca.

La desamortización de los bienes eclesiásticos afectó la casa que nos ocupa que fue a parar a manos de Josep Altimira el que la puso en alquiler. Los inquilinos que llegaron fueron importantes, se trataba del colegio de abogados de Cataluña que encargan a Domènec i Montaner la reforma del edificio.buzon casa ardiaca

Parece que al arquitecto le pidieron una alegoría de su actividad, la justicia debía presidir la sede y se encontró que un buzón sería de lo más adecuado. El buzón exhibe el escudo de la institución y tres curiosas figuras: un grupo de golondrinas, una serie de hojas de hiedra y la tortuga. Con estos tres elementos se quería simbolizar la justicia que debería ser rápida como la golondrina, el pájaro que vuela más velozmente, pero había un elemento insospechado, la burocracia que, como la hiedra que sube por todas partes, conlleva muchas dificultades y hace que la justicia en lugar de parecerse a la golondrina se parezca, por su lentitud, a una tortuga.

Dicen que esto no gustó al  presidente del colegio de abogados y pidió a Domenec que cambiara el aspecto del buzón. Podía poner una inscripción donde se recogiera alguna de las expresiones propias de la justicia. Parece que el arquitecto, que no quería cambiar, insinuó una muy popular: “Abogados y procuradores, al infierno de dos en dos”. Ante esta alternativa, al final se optó por la idea primitiva y la golondrina, la hiedra y la tortuga siguen allí un siglo después de ser colocadas.

La procesión de los muertos

misterios y leyendas de barcelona

En la plaza Garriga i Bach se levantaba para la víspera de Todos los Santos un túmulo donde se celebraba el Oficio de Difuntos por los Condenados, después de que la procesión de los Sentenciados llevara hasta este lugar los cuerpos de los ajusticiados durante todo el año.

Quizás como homenaje, cuando tocaban las doce campanadas que anunciaban el Dia de Difuntos, todos los muertos enterrados en el cementerio de la catedral salian de sus sepulturas y atravesando las paredes del templo se reunian con los fantasmas de los santos, religiosos y prohombres que reposaban en los sepulcros del interior. Seguidamente organizaban una procesión con antorchas encendidas alrededor de las naves y los claustros.

A pesar del silencioso deambular de los espectros, desde el exterior se podía percibir el sonido del crujir de los huesos y el resplandor y el aroma de la cera que se quemaba.

procesion muertos

Nuestros antepasados evitaban pasar por los alrededores por temor a toparse con la Procesión de los Muertos. Hasta se cree que las rejas de hierro que por la noche impiden el acceso al portar mayor de la catedral fueron puestas precisamente para evitar que, los q se sentían valientes, fueran a espiar a aquellos sagrados fantasmas, lo cual se consideraba una falta de respeto

 

plaza garriga i bach

 

 Esta pequeña plaza de piedra alberga uno de los monumentos más emotivos que tenemos en Barcelona:  “El Monument als Màrtirs de la Independència” (el monumento a los mártires de la independencia).

La historia cuenta que durante la ocupación napoleónica de Barcelona, a mediados del mes de mayo de 1809, diferentes ciudadanos decidieron liderar una revuelta contra las fuerzas de ocupación y levantar a todo el pueblo para liberar la ciudad. No obstante, este levantamiento acabó en fracaso y tuvo consecuencias dramáticas.   Los franceses decidieron dar una lección ejemplar y entre todos los detenidos eligieron a cinco que, después de ser acusados de conspiración, fueron ejecutados en el passeig de l’Esplanada de la Ciutadella. Representaban a los estamentos civil, eclesiástico y militar. Durante su ejecución, tres ciudadanos accedieron al interior de la catedral y tocaron a rebato haciendo sonar la campana Tomasa, intentando de nuevo alentar la sublevación contra los franceses. Pero también fracasaron en el intento. Fueron detenidos dentro de la misma catedral y, posteriormente, ejecutados, a pesar de las promesas baldías de sus captores .

garriga i bach

De ahí los ocho nombres que figuran al pie de las estatuas, y que pasaron a engrosar la lista de héroes de esta ciudad.

 

El Palacio de la Virreina

La Rambla de finales del s. XVIII vio la construcción del palacio de la Virreina, un elegante edificio que combina la inspiración francesa con elementos típicos de la tradición catalana. Al margen de su innegable valor arquitectónico , el palacio evoca sobretodo el alma de la famosa virreina.

La joven Maria Francesca Fiveller i Bruc, vivía retirada al convento de las Jonqueres a la espera de contraer matrimonio de conveniencia con un sobrino del virrey del Perú.

Aunque era un matrimonio de conveniencia, Maria Francesca era feliz, porque había tenido la ocasión de conocer a su prometido y había quedado tan enamorada que no veía el momento de casarse. Pero el dia de la boda, el novio la dejó plantada en el altar. El padrino de bodas, el mismo virrey, viendo la humillante situación le dice: – Señora, me duele en el alma el menosprecio que mi sibrino le ha hecho, pero para arreglarlo, si quiere, me ofrezco a ser su marido.

La joven aceptó la proposición, aunque el virrey contaba ya 75 años y podía, bien, bien, ser su abuelo. Sin duda pensó que era mejor consolarse con la fortuna del viejo pretendiente y disimular asi la humillación sufrida.

El virrey, Manuel Amat i Junyent mandó construir este palacio que la gente conoce como el palacio de la virreina ya que fue ella la que disfrutó de él, pues se quedó viuda a los tres años de casada.

No se sabe bien por qué el alma de la triste virreina vaga sin descanso y ha sido vista por las inmediaciones del palacio y entre las mesas abarrotadas de gente de la plaza Real.

Tal vez nunca pudo superar el dolor de ser repudiada por su enamorado, o por el sufrimiento de tener que casarse con un hombre de la edad de su abuelo y haber perdido así su juventud.

palau de la virreina

 

 

 

 

 

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2 pensamientos en “Barcelona, misterios y leyendas

  1. Muchas gracias por este articulo muy interesante sobre algunas leyendas de Ciutat Vella ! Sólo quería comentar que cuando hablas del campanario de la iglesia Santa Maria del Pi, nos enseñas una foto de…la Capilla Santa Ágata ! 🙂

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